No es nada, es un suspiro.

martes, 29 de junio de 2010

Quedarme en dónde, quedarme en qué.

Hoy, en el vuelo a NY,
me he sentado justo al lado del ala del avión
y me he dado cuenta de que es un símbolo, de manera involuntaria.

El ala de este avión es el eje que divide
mi panorámica vista del atlántico
en dos:
la parte de mi España
y la parte de los EE.UU de alguien.

Algo así
como mi corazón encendido
frente a mi divertida cabeza,
respectivamente.

El ala de este avión acaricia ambas tierras.

El ala de este avión es imparcial.

A su lado derecho: mi cara de la locura;
a su lado izquierdo: la cara que te pertenece a ti.

El ala de este avión termina en pico.
Un pico que rompe con su horizontalidad
y se tuerce hacia la izquierda.

Sí,

la izquierda.

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